GERARDO GATTI (1931-¿1976?)



Desaparecido el 9/6/76 



Gerardo Gatti Antuna 


Tenía 45 años
Gerardo en Orletti
Gerardo junto a Washington Pérez, en el CCD Orletti. El diario de la fecha está para demostrar que había sobrevivido la tortura.
 Gerardo Gatti era un conocido dirigente sindical uruguayo. Estaba casado y tenía tres hijos, Daniel, Gabriel y Adriana. Adriana, fue detenida-desaparecida posteriormente. La familia se había mudado a Argentina en 1973.
Gerardo fue uno de los fundadores de la CNT y formó parte de su primer secretariado; fue dirigente de la Resistencia Obrero Estudiantil (ROE), la Federación Anarquista Uruguyaya (FAU) y del Partido por la Victoria del Pueblo.
Gerardo es secuestrado por fuerzas militares argentinas y uruguayas en un operativo que se realiza en su casa del barrio Belgrano. Fue llevado al CCD Automotores Orletti, donde fue visto por varios sobrevivientes. Estando allí se le sacó una fotografía para indicar que estaba con vida, tres de sus torturadores, los oficiales uruguayos mayor Nino Gavazzo, capitán Manuel Cordero y Aníbal Gordon, proponían pedir 2 millones de dólares para dejarlo en libertad. Para efectuar esta extorsión secuestraron en varias ocasiones a Washington Pérez, un compañero de Gatti, quien querían que actúe como intermediario. La extorsión no funcionó y supuestamente Gatti murió en Orletti a consecuencia de la tortura.

  • Homenaje a Gerardo Gatti
  • La fundación y primeros pasos de la FAU
  • Definiciones de un compañero - escrito por Gerardo Gatti, junio/julio 1975
  • Testimonio de Enrique Rodríguez Larreta Piera - escuchóc a Gatti en Orletti
  • Cordero Torturaba en Argentina - artículo
  • Automotores Orletti


  • pintura



    ANARQUISTA  URUGUAYO

    El movimiento anarquista uruguayo tuvo características propias. Especialmente en las décadas turbulentas de América Latina (50, 60, 70). En 1956, tras un largo proceso de debates y plenos, se conforma la Federación Anarquista Uruguaya (FAU), con dos fuentes nutricias: Juventudes Libertarias y el Ateneo del barrio Cerro-La Tejada. Entre esa muchachada que desde los inicios de la década de 1950 conformará la componente libertaria de la izquierda de la Banda Oriental descollaría Gerardo Gatti (1931-¿1976?); oficialmente su nombre figura entre los desaparecidos del genocidio cometido en el cono sur al lado del de su hija Adriana, también desaparecida.

    Sobre Gatti, el escritor Eduardo Galeano, en un homenaje al anarquista, escribió una crónica que intitulo “El Arquero” en la que dice:

    Al mediodía, frente a los muelles de Hamburgo, dos hombres bebían y charlaban en una cervecería. Uno era Philip Agee, que había sido jefe de la CIA en el Uruguay. El otro era yo.
    El sol, no muy frecuente en aquellas latitudes, bañaba de luz la mesa.
    Entre cerveza y cerveza, pregunté por el incendio. Años antes, el diario donde yo trabajaba, Época, había ardido en llamas. Yo quería saber si aquella había sido una gentileza de la CIA.
    No, me dijo Agee. El incendio había sido un regalo de la Divina Providencia. Y me contó:
    -Recibimos una tinta estupenda para achicharrar rotativas, pero no pudimos utilizarla.
    La CIA no había conseguido meter a ningún agente en el taller del diario, ni había podido reclutar a ninguno de nuestros obreros gráficos. Nuestro jefe de taller, reconoció Agee, era un gran arquero, a great goalkeeper.
    Sí, le dije.
    Y entonces lo vi: Gerardo Gatti, con esa cara de bondad crónica y sin remedio, era un gran arquero. Y también sabía jugar al ataque. Cuando Agee y yo nos encontramos en Hamburgo, hacía ya algunos años que Gerardo había sido secuestrado, torturado, asesinado y desaparecido.”  
    Ese diario, “Época”, dirigido por Galeano está vinculado a la historia de la FAU, en sus páginas los anarquistas tuvieron espacio para manifestar sus proclamas orgánicas, fue como el caso del diario madrileño “La Tierra”, dirigido por S. Cánovas Cervantes, que contaba entre sus redactores al periodista libertario Eduardo de Guzmán, durante la Segunda República española.
    A raíz de la Revolución Cubana y del proceso que se desató en todo el continente, los anarquistas uruguayos asumieron una posición favorable a la de las causas populares y antiimperialistas. Eso ocasionó que desde 1961 a 1965 se debatiera intensamente sobre el caso cubano y sobre sus proyecciones latinoamericanas. La escisión en el seno del anarquismo uruguayo, “la fractura” la llama el historiador de la FAU, realmente tenía lo cubano como justificación, como portada, como cobertura, pero lo que se debatía eran cosas mucho más profundas: si el anarquismo popular era un enfoque clasista o era un enfoque exclusivamente humanista y, por tanto, policlasista.
    Realmente este drama atravesará no sólo a los anarquistas uruguayos sino, en general, al anarquismo en el momento en el cual la publicidad de sus ideas le permite hacer contacto con las masas populares: en España, entre 1936 y 1939; en Rusia, en Ucrania, en la lucha antifascista en Italia, etc.
    El sector escindido de la FAU conformó la Alianza Libertaria Uruguaya (ALU), entidad que se fue extinguiendo con los meses, aunque fuertemente influenciada por la tendencia rockeriana que devino en liberalismo radical en el marco de la Guerra Fría.
    Y es que, a partir de la experiencia de la Revolución española, sobre el anarquismo hay dos lecturas: una clasista y otra liberal. El primer embate entre estas dos posturas se dio en el congreso de la AIT, de 1953, donde la mayoría rechazó las tesis de H. Rüdiger, delegado de la SAC sueca. De los dirigentes anarquistas durante la guerra civil española no cabe duda que Juan García Oliver (m. 1980) aporta la lectura comunista anarquista.
    En aquellos primeros años de la década de 1950, la corriente rockeriana aspiraba a que los libertarios aceptaran el reformismo anarquista de la SAC, en la zona europea; desbancaran al círculo comunista-anarquista que influenciaba en la CNT de España en el exilio (en 1965, se comienzan las conversaciones entre el llamado “grupo Iñigo” y los sindicatos verticales franquistas, capítulo más conocido como “cincopuntismo”) aupado por Diego Abad de Santillán, Fidel Miró, José Peirats y su círculo; etc.
    Realmente, Rocker al residenciarse en los Estados Unidos a partir de 1933 (fallece en Nueva York en 1958) ha cambiado muchas de sus ideas radicales del período alemán, el ascenso del nazismo y las noticias procedentes de Rusia lo hacen mudar muchas de sus reflexiones anteriores a la guerra. Así, por ejemplo, luego de haberse referido a la “clase trabajadora” cuando redacta los Principios de la AIT (1922); en 1945 ya se demarca de la postura del anarquismo clasista con la publicación de “La influencia de las ideas absolutistas en el socialismo” donde equipara erróneamente el concepto de “nación” al de “raza” y al de “clase”, dejando abierta la claraboya para que el anarquismo derive en una rama del liberalismo ¡norteamericano! Muchos años más tarde, Chomsky admite –en una entrevista concedida la “Anarchosyndicalist Review” de Chicago- que realmente Rocker terminó admitiendo el capitalismo. Lo mismo pasó con otros pensadores anarquistas del círculo de Rocker como Santillán, Souchy, etc. El de Santillán quizá fue el caso más patético: terminó sus días en manos de la santa madre Iglesia.
    Este suscrito en ese entonces era menos muchacho que ahora, pero recuerdo perfectamente que entre los núcleos de veteranos anarquistas que frecuentaba, especialmente los de que en sus años jóvenes habían sido cuadros de acción directa en Barcelona, en Buenos Aires y en Montevideo, el “souchysmo” se había convertido en una “bestia negra”.
    Souchy fue el personaje que el anarquismo internacional desplazó a Cuba en el momento de la Revolución cubana, en 1961. Publicó dos folletos sobre Cuba traducidos al castellano por el núcleo argentino del círculo de Santillán, muy ambiguos en sus conclusiones, pero a la espera de lo que era inevitable: el apoyo de la URSS a Cuba. Influyó igualmente en que las federaciones francesas e italianas adoptaran resoluciones condenando la Revolución cubana. La CNT de España en el exilio, orientada en ese entonces por los anarquistas revolucionarios, no emitió ninguna declaración pública que yo conozca en ese sentido.
    Así que Gatti fue uno de los protagonistas en esa lucha de clases dentro del anarquismo uruguayo. La “segunda” FAU surge de la fractura, vinculada al movimiento obrero, con una política de alianzas, actualización del tema de la violencia revolucionaria, y apartada de posturas humanistas policlasistas muy nítidas que, hoy, llamaríamos liberales.
    La FAU es ilegalizada en 1968 y debe sumergirse en la clandestinidad así como dotarse de mecanismos de defensa para enfrentar la arremetida de los patronos. De ahí surgen distintas iniciativas, y Gerardo Gatti aparece en la más arriesgada al lado de muchos otros compañeros. En 1973, el aparato clandestino logra trasladarlo a Buenos Aires, pero ahí es capturado por la inteligencia militar uruguaya y trasladado a Montevideo donde es recluido en “Orletti”, un campo de concentración y de torturas de la dictadura. A partir de 1976 se le tiene por desaparecido. En sus últimos años estimuló la construcción de otra entidad socialista libertaria, el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), ante las realidades de la dictadura fascista y de las expectativas del período postdictatorial.-
    Referencias:
    Juan C. Mechoso, “Acción directa anarquista. Una historia de la FAU”, Tomo I (2002), Tomo II: La Fundación (2005); Tomo III: Los primeros años (2006). Editorial Recortes. Montevideo. Uruguay.-

    Floreal Castilla.-
    Venezuela, 4 de Abril de 2007

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